miércoles, 22 de abril de 2009
Baraka
BARAKA es un video que permite dejar a la propia interpretación de cada uno lo que el autor desea transmitir. En mi caso particular me parece que tiene un mensaje muy profundo relacionado con la propia esencia del hombre. Creo que una de sus finalidades es transmitirnos que independientemente del lugar que habitemos y de nuestras muy diversas culturas, todos somos iguales en esencia, los mismos cuerpos, las mismas dudas, el mismo cielo, el mismo sol, la misma agua, etc. También me pareció percibir que hay una especie de crítica en relación a la vida apresurada y mecanizada del mundo “moderno” donde no hay tiempo para ver, no hay tiempo para vivir ni para deleitarse y se ha sacrificado la paz interior por el desarrollo. Comparativamente por otro lado vemos la existencia de pueblos “primitivos” que han sacrificado el desarrollo y a cambio tienen paz. Y no me refiero a paz en el sentido contrario de la guerra, me refiero a paz en el ámbito o connotación espiritual. No perciben grandes salarios pero tienen justo lo que necesitan. No tienen dinero para ir a conocer otros países, pero tienen allí los mejores paisajes del mundo para meditar. Todos indistintamente de donde seamos creemos en un ser superior, y somos parte de un todo.
martes, 31 de marzo de 2009
Yo soy el que soy
Yo soy el que soy
Más allá de las configuraciones de género podríamos decir que yo soy el que soy, se refiere básicamente a la esencia del ser, es decir a nuestra configuración divina inmersa en este vehículo al que llamamos cuerpo. Por ende, el ser no tiene una diferenciación en masculino o femenino porque solo es.
Una particularidad muy especial que se nos ha dicho desde que somos niños es que nos conformamos de dos partes: el cuerpo y el alma, siendo el cuerpo lo que queda en este mundo cuando morimos, mientras que el alma trasciende la muerte porque es inmortal. Podríamos decir entonces que el yo soy se refiere a la conexión directa con nuestra alma, nuestra esencia divina que está completamente aparte del cuerpo y por ende de nuestro cerebro ya que éste es solo un órgano más de él, que nos es útil mientras transitamos por esta vida.
Entonces sin temor a equivocarnos podríamos deducir que yo soy es más que mi mente, puesto que ésta está vinculada con mi cerebro, yo soy entonces pensamiento, soy energía y soy una parte del todo.
Existe un concepto que dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, por lo tanto nuestra esencia no muere, está almacenada dentro de cada uno de nosotros esperando que la dejemos salir.
Más allá de las configuraciones de género podríamos decir que yo soy el que soy, se refiere básicamente a la esencia del ser, es decir a nuestra configuración divina inmersa en este vehículo al que llamamos cuerpo. Por ende, el ser no tiene una diferenciación en masculino o femenino porque solo es.
Una particularidad muy especial que se nos ha dicho desde que somos niños es que nos conformamos de dos partes: el cuerpo y el alma, siendo el cuerpo lo que queda en este mundo cuando morimos, mientras que el alma trasciende la muerte porque es inmortal. Podríamos decir entonces que el yo soy se refiere a la conexión directa con nuestra alma, nuestra esencia divina que está completamente aparte del cuerpo y por ende de nuestro cerebro ya que éste es solo un órgano más de él, que nos es útil mientras transitamos por esta vida.
Entonces sin temor a equivocarnos podríamos deducir que yo soy es más que mi mente, puesto que ésta está vinculada con mi cerebro, yo soy entonces pensamiento, soy energía y soy una parte del todo.
Existe un concepto que dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, por lo tanto nuestra esencia no muere, está almacenada dentro de cada uno de nosotros esperando que la dejemos salir.
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